Chicos, os voy a contar una historia, la historia de mi vida, la historia de cómo LA conocí.
Supongo que mi vida ha tenido hasta el momento muchos episodios tristes, pero también muchos felices y otros tantos divertidos, como aquel verano en el que fui bautizado como “Pipaguas”, pero bueno, no adelantemos acontecimientos.
Podría empezar con mi vida desde que tengo memoria, pero, a parte de que no tiene realmente nada que ver con como llegué a ser quién ahora soy y se podría decir que mi relación con chicas se resumía en 2 “novias” (Celia y Carla) con las que estuve en segundo y en tercero de primaria respectivamente y a las que nunca dí ni un beso, tampoco tiene nada que ver con cómo LA conocí. Así que adelantaré un poco el tiempo.
Las primeras entradas podrán resultar un poco pesadas, porque es pasado, pero prometo que pronto empezaré con las aventuras de mi nueva vida.
Corría el año 2002, octubre de 2002, había empezado un nuevo curso, con ilusión, con mis amigos del “cole” de siempre… era feliz y no podía pedir más. Como siempre, mi padre, después del colegio me apuntaba a todo tipo de actividades extraescolares, y bueno, ese año tocaba tenis. Quién me iba a decir a mi que la chica rubiiiita rubita rubita que entró ese día a clase y a la cual no vi más hasta meses después porque se lesionó, iba a ser la mujer de mis sueños. Su nombre era Alejandra, y ahí fue cuando empecé a saber lo que era estar enamorado.
Me pasaba los días esperando que llegaran los lunes (increíble) y los miércoles, pues era cuando podía verla. Toooooda la clase haciendo el ganso, tirándonos pelotitas, y jugueteando. Todo menos lo que viene siendo aprender tenis.
Pronto llegó San Valentín, y pensé, si le pido salir ahora, no me puede decir que no. Así que me puse manos a la obra, conseguí un colgante de plata (o lo que yo pensaba que era plata mas bien) en forma de corazón y le escribí una carta. No recuerdo exactamente qué la puse, pero seguro que algo moñas típico en mi…
Evidentemente su respuesta fue… NO
Mi primer intento con una mujer… o niña en este caso, y mi primer fracaso…
Bueno, no sabia lo que era amar, pero tampoco lo que era el dolor, el dolor de ese tipo. Así pues ahí se quedo la cosa… seguíamos viéndonos en clase, pero todo era mas frío. Cada vez que hablábamos intentaba ser lo más simpático que podía con ella, y bueno… poco a poco, volvimos a esa relación de complicidad que teníamos en un principio. Nos escribíamos mil mensajes al día (en aquellos tiempos, nadie usaba Internet, ni tuenti, ni Messenger ni leches prácticamente), me gastaba toda mi paga en smss. Y así después de 80 días justos desde que se lo pedí (lo que me costó el apodo de “Willy Fog” entre mis amigos), el día 5 de mayo de 2003, ella me dijo que si aún seguía queriendo estar con ella, ella aceptaba…
1 año, un mes y 28 días… Eso fue lo que duramos.
1 año, un mes y 28 días en los que no hice otra cosa, que dar vueltas al parque de las tres culturas, me lo sé de memoria, aunque ya ha cambiado un poco, pero yo… era feliz. ¿La razón? Que nadie de su familia podía verla conmigo… ¡Ni que yo fuera un delincuente! Pero bueno, aparte de eso… Mi primer beso en la mejilla por una chica, mi primer pico y mas tarde ¡mi primer morreo! ¡Ohh! Con ella aprendí todo lo que necesitaba aprender de una chica, o eso pensaba yo… con mis 22 años actuales aun no consigo entenderlas…
¿He dicho ya que desde que pedí salir a Alejandra hasta que ella me dijo que si, 80 días después, también pedí salir a otra chica? Pues bien, fue 3 o 4 días antes del 5 de mayo. Había una chica que iba conmigo a ingles, su nombre era María, y sus ojos… inolvidables. ¿Adivináis lo que me contestó? Efectivamente. NO. Pero casualmente a los pocos días me mando un sms diciéndome que se arrepentía de haberme dicho que no, que se lo había pensado mejor, y que sí quería salir conmigo.
¿¡Qué!? ¡Me he ido a juntar con un par de locas! Pensaba yo… pero no muy tarde descubrí que… todas las mujeres eran así.
Así que ¡Qué panorama! Después de pensarlo y quedar con María para explicarle que no iba a dejar a Alejandra porque era la que me gustaba de verdad, todo volvió a su cauce.
Y así pasó el tiempo, discutíamos a veces (como cualquier pareja), pero todo era genial para mí. ¡Tenia novia! Y eso, teniendo en cuenta que me llamaban “julapa” en clase… era un gran apoyo.En fin… Todo era genial, o eso pensaba yo, pero es que… a toro pasado se ven y entienden las cosas mucho mejor. Y no todo era tan perfecto. Lo que intento reflejar es que… como veréis mas adelante, he hecho cosas horribles en mi vida, en mis relaciones, en especial la de Alejandra, pero que también he tenido que aguantar muchas cosas yo y muchos palos. Intentaré ser lo mas objetivo posible, y ya vosotros os creáis vuestra opinión.
¿Por dónde iba? A si… que no todo era tan bonito como me parecía a mi en ese momento. De primeras, nunca tuve por qué aguantar el no poder salir del parque de las tres culturas. ¿Por qué no podíamos hacer juntos lo que hacía el resto de chicos de nuestra edad? Ir a jugar a las maquinas, comprar chuches, ir al cine, o simplemente dar una vuelta por Toledo y no por un estúpido parque. Pero yo me aguantaba.
No es que sea materialista, para nada, pero la verdad, un detalle, aunque sea en momentos especiales, siempre hace ilusión. Alejandra de esta primera época juntos recibió de mi parte no sólo el colgante de cuando la pedí salir, sino que siempre que quedábamos la llevaba un chupa-chups, una tontería, si, pero que hacia ilusión, en navidades tuvo su regalo, y en su cumpleaños el día 18 de Febrero, y cuando cumplimos un año, la regalé una esclava preciosa en la que me gasté todos mis ahorros. Aún la recuerdo y podría dibujarla. Yo de ella sólo recibí un CD de Shakira (y aún así es el regalo que más ilusión me ha hecho en toda mi vida, y el que guardo con más cariño). Y con esto no quiero decir nada, son sólo detalles…
No recuerdo demasiados días de ese año y pico, pero si recuerdo la última vez que quedé con ella. Estábamos como siempre en el parque de las tres culturas, y como de costumbre estaba haciéndola de rabiar y pinchándola, de repente toda indignada, se giró y me dijo ¡que te estés quieto ya Antonio!
¿Cómo? ¿Antonio? ¿Quién es Antonio? Por lo visto era un chico de su “urba” que la hacía mucho de rabiar, pero que no tenían nada. Yo suelo confiar en la gente hasta que se demuestra lo contrario, y ese caso no iba a ser menos, la creí, acepté que solo había sido una equivocación y listo.
Días más tarde (el 3 de julio para ser exactos) cortó conmigo por sms y… adivinad con quién empezó a salir en Agosto… con el famoso Antonio… Aquella noche la recuerdo como una de las peores de mi vida. Nunca había llorado tanto hasta ese momento.
No volví a tener relación con ella hasta septiembre del año siguiente, Pero se va haciendo tarde, y hay cosas que pasaron aquel año sin Alejandra… ¿Continuamos mañana?
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