Podría ser un capítulo acerca de Grease, pero no es el caso.
Es curioso que, de lo que más me acuerde de esos años, sea de momentos con Alejandra. Pero en fin, ya no estábamos juntos, pasé unos malos días, tal vez semanas, pero el tiempo cerró las heridas.
El verano siguió adelante, y yo me escudé en la gente de mi urbanización. Pronto Alejandra dejó de estar en mi cabeza, y apareció una nueva chica en mi vida, Sandy. El típico caso del patito feo. Sandy es una chica que vivía no muy lejos de mi casa. De pequeña la verdad no era una chica, digamos, en la que se fijaran, o por lo menos esa es mi opinión, pero la verdad es que el tiempo ha sabido ponerla en su sitio, y ahora es toda una señorita.
Nos pasamos ese verano juntos… y… el roce… hace el cariño. Me acabé pillando por ella. Y, bueno, después de consultarlo con la gente de mi alrededor y ponernos todos de acuerdo en que estaba cantado el que yo a ella también le gustaba, la pedí salir. ¿Adivináis su respuesta? ¡Cooooorrecto! ¡Premio para la señorita del fondo! Su respuesta fue NO.
Así que nos quedamos todos flipadísimos, pero no sirvió para otra cosa que para demostrar que aún me quedaba por aprender muuuucho sobre las mujeres.
Demostrado queda lo pardo que pude llegar a ser.
Un año mas tarde volví a recuperar mi pleno (técnico) en mujeres a las que he pedido salir, pero eso es algo a lo que ya llegaremos.
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